Creía que nunca llegaría a pasar esto. No me puedo explicar como he vuelto a cometer el mismo error. Vuelvo a querer a alguien. Debe ser que me gusta tropezar, pero esto ya no es tropezar. Es lanzarse en plancha contra la piedra más grande del camino de mi vida.
Cuando la vi por primera vez, pensé "Es guapa, pero es una amiga, es sagrada". ¿Tan pocos principios tengo, que hasta la primera regla de mi vida soy incapaz de cumplir? Dios, con lo que era yo, que era capaz de vivir por mi mismo hasta hace nada...
Ahora cada vez que leo su nombre, pienso "La quiero más que a nada en el mundo". Otro cambio de personalidad más, y van... tantos que ni me acuerdo.
Puede ser que, con el paso del tiempo, me vuelva tan frío que ni el amor me afecte. Lo único que quiero es que no sea con ella.
A lo mejor, el amor no es una piedra en mi camino, a lo mejor es una montaña que tengo que escalar para poder seguir con mi vida. Puede que lo descubra. Pero no es plan de arruinarle la vida a ese ángel que hay en la cima.
Creo que estoy empezando a no poder vivir sin ella. Las noches son cada vez más largas, y los días demasiado cortos. Dicen que lo bueno acaba pronto. A ver si va a ser verdad...
Definitivamente, es una diosa. Nadie es capaz de robar almas con tanta habilidad y facilidad. Pero también puede ser que no me la haya robado, si no que se la haya dado yo. Entonces si que quedaría clara mi condición de subnormal de campeonato.
Bueno, yo lo único que sé es que la quiero...
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