Arrasó mi corazón. Lo destrozó. Viento y lluvia. Suspiros y lágrimas.
Jamás pensé que me pasaría esto. No tantas veces seguidas. Creí encontrar un rayo de sol, efímero, en el ojo de la tormenta. No, era el resplandor de otro rayo reflejado en las nubes que oscurecían mi cielo.
El tiempo es imprevisible. Los destrozos también. Con el corazón y los sentimientos, por desgracia, pasa lo mismo.
Traté de luchar contra la tormenta, pero el hierro no va bien contra los rayos. Necesitaba ser aún más fuerte para vencerla, pero no tenía ninguna razón para encontrar esa fuerza.
El primer atisbo de victoria fue cuando paró el último rayo de la primera oleada. Pensé "la he vencido". Pobre iluso, sólo era una pequeña pausa. Terminé creando un pequeño escudo tras el que ocultarme, sin salir de la tormenta, pero sin el impacto desgarrador de toda su fuerza.
Sin embargo, la tormenta evolucionaba. Seguía buscando más y más formas de destruirme, hasta que la encontró. Trajo al peor demonio de todos mis recuerdos. La persona que más quise en toda mi vida.
Tardó 10 minutos en destruirme.
Lo sentí como un verdadero crujido dentro de mi. De repente, mi cuerpo, mi mente y mi corazón se dividieron, pese a estar en el mismo recipiente.
Sin embargo, una persona más fuerte que la tormenta se dedicó a buscar mis restos, los unió, y me forjo de nuevo. Esa persona fue el motivo que necesitaba para vencer a la tormenta, y a mi pasado.
Gracias a esa persona conseguí encontrar una fuerza que no sabía que tenía. La suficiente para remover los cimientos de los cielos.
Esa persona creyó en mi. Supo que necesitaba ayuda. Pero no me la dio. Me mostró el camino para no necesitarla, y que pudiera superar la tormenta con la misma facilidad con la que ella me había destruido.
Ese demonio rompió su alianza con la tormenta al ver su derrota. Sigue esperando un momento de debilidad para destruirme para siempre. No creo que pueda, ahora soy más fuerte que él.
Dicen que después de la tormenta, viene la calma. Puede que sea verdad, o no. Sólo necesito que esa persona siga a mi lado para vencerla, pues ella es la razón de mi fuerza.