miércoles, 29 de junio de 2011

Sin ellas no soy nada

Tiempo atrás, era capaz de vivir sin ellas. No las necesitaba. Me bastaba con mi mismo y una porción de mi mente que dedicar a pensar. Era reservado, taciturno y huraño. Todo cambió unos meses después. Resulta irónico pensar que a partir de la desaparición de una amistad, yo tuviera a mi primera amiga de verdad, no una de las de "hola" y "adiós".


Pasaron los meses, y cada vez me caía mejor esa chica. Nunca llegué a pensar cuando la conocí que iba a terminar siendo esto. Pero apareció otra chica en mi vida, y eclipsó a todas las demás. Yo estaba embelesado. No paraba de pensar en ella, y me volví arisco. Ella cambió mi personalidad de tal forma que ni siquiera le dije a mi mejor amiga lo que sentía por aquella chica rubia y de ojos verdes. Al final, en un arrebato de alegría, se lo dije. Y ahí empezaron mis problemas.

Cada vez dependía más de mi amiga. Me deprimía por cosas que ahora me parecen tonterías. Y me río pensando en lo estúpido que fui. El tiempo fue pasando, y bajón tras bajón, nos encontramos la primavera.
Poco tiempo después, me dio la depresión más fuerte de mi vida. Y mi mejor amiga no podía animarme ella sola.

Fue entonces cuando la tía más loca y rara que he visto nunca (no por eso menos impresionante), un monstruito adorable, apareció en mi vida. Entre las dos consiguieron hacerme sonreír, y me sacaron del pozo de negrura y desesperación en el que me había metido ese monstruo escondido en un disfraz de niña rubia.

Fueron ellas las que me dieron fuerzas para seguir con el resto del mundo. Algo que no me merecía

Ahora, soy incapaz de decidir a cual de las dos quiero más. Las dos son tan impresionantes que no puedo elegir. Simple y llanamente, no puedo. Son las dos cosas más bonitas que han pasado por mi vida, y espero que lo sean durante muchos años.

Por esto os quiero, Paula y Nessie ♥

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